Sensualidad | Hombre Mujer Salud Belleza Tendencias Mamá y Bebe Noticias
Portada Mamá y Bebé

Diagnóstico de la esterilidad
¿En qué consiste un estudio básico de esterilidad?

 
  enviar
 
imprimir

En la práctica, interesa especialmente detectar factores causales claramente asociados con la disminución de la probabilidad de embarazo y que resulten tratables mediante los procedimientos disponibles
Foto: ECohen
Foto: ECohen


El diagnóstico es el proceso deductivo mediante el cual el médico trata de identificar el origen de la esterilidad que afecta a una pareja. En medicina clínica se considera que el correcto diagnóstico de un trastorno o enfermedad constituye una premisa básica para la selección del tratamiento más adecuado, que se orienta, siempre que es posible, a la corrección de la causa del proceso.

En el ámbito de la esterilidad humana, hay pocos trastornos que sean «causa absoluta» de esterilidad, mientras que son más frecuentes las alteraciones que se comportan como «factores causales». Por tanto, la presencia de alteraciones en los órganos o en las funciones implicadas en la reproducción no siempre explica la esterilidad. Es decir, no todos los trastornos presentes en una pareja tienen trascendencia clínica ni condicionarán en la misma medida la conducta posterior del médico.

En la práctica, interesa especialmente detectar factores causales claramente asociados con la disminución de la probabilidad de embarazo y que resulten tratables mediante los procedimientos disponibles.

¿Con qué criterio se seleccionan las pruebas diagnósticas en esterilidad?

Las pruebas diagnósticas en esterilidad se han ido desarrollando con el fin de estudiar con la máxima precisión los factores causales descritos a lo largo de años de investigación.

Existen multitud de pruebas diagnósticas, y en muchos casos se pueden aplicar varias al estudio de un mismo factor. Las pruebas diagnósticas se pueden clasificar en función de su efecti- vidad o fiabilidad, seguridad, complejidad, coste, aceptabilidad y utilidad línica. Esta última característica se obtiene respondiendo a dos preguntas: ¿existe algún tratamiento si el resultado de la prueba es positivo? y ¿el resultado de la prueba modificará la actitud posterior? Los criterios actuales para la selección de las pruebas diagnósticas han evolucionado desde posiciones orientadas a la identificación exhaustiva de cualquier posible trastorno hacia la aplicación más selectiva de pruebas, considerando globalmente las características antes mencionadas, y en especial la fiabilidad y la utilidad clínica. Además, deben preferirse las pruebas que resulten más eficaces, rápidas y con mejor relación coste/efectividad, así como dar prioridad a las no invasivas y orientadas a causas de esterilidad más frecuentes. Finalmente, es imprescindible valorar aspectos como edad, duración de la esterilidad y resultados de los estudios previos, así como valorar los deseo y expectativas de la mujer, con el fin de adaptar el esquema básico común al enfoque específico de cada caso. En resumen, el estudio básico de la pareja estéril sólo debe constar de pruebas diagnósticas cuyo resultado claramente anormal implique una reducción significativa de la probabilidad de gestación, y destinadas a identificar factores causales que puedan contrarrestarse mediante tratamientos dotados de suficiente eficacia y seguridad.

¿En qué consiste un estudio básico de esterilidad?

La historia clínica es el instrumento básico de toda actuación médica, y por tanto resulta fundamental en el estudio de las alteraciones reproductivas. Se inicia con una entrevista realizada por el especialista en reproducción destinada a conocer los antecedentes familiares, personales generales y reproductivos de ambos miembros de la pareja, incidiendo especialmente en los que podrían tener relación con su fertilidad. Seguidamente, se solicita información sobre la presencia de síntomas que sugieran alteraciones de la función reproductiva, de los sistemas hormonales implicados en su regulación, disfunciones sexuales o existencia de procesos generales con efecto potencial sobre la fertilidad.

Finalmente, se recogen datos sobre diagnósticos y tratamientos anteriores. Una vez completada esta fase, la mujer será sometida a una explora- ción física general, genital y mamaria. Si los antecedentes o los síntomas del varón lo hacen aconsejable, éste será remitido al andrólogo, médico especialista en patología reproductiva masculina, que será el encargado de efectuar la exploración física y decidir sobre la necesidad de pruebas especiales posteriores. En relación con las pruebas diagnósticas, y siguiendo los criterios de eficacia ya mencionados, sólo debemos considerar de aplicación sistemática tres grupos de pruebas:

• Análisis de la calidad seminal.

• Pruebas de normalidad anatómica y funcional del útero y las trompas de Falopio.

• Pruebas para establecer la calidad de la ovulación. La calidad seminal se evalúa inicialmente por medio del seminograma, cuya metodología y estándares de normalidad son actualizados periódicamente por la Organización Mundial de la Salud. El seminograma analiza un conjunto de características seminales, entre las que destacan la cantidad o concentración de espermatozoides presentes en el eyaculado, su movilidad y su morfología. Las anomalías en estos tres parámetros fundamentales pueden variar en cuanto a su gravedad, y frecuentemente se presentan asociadas. El grado de las alteraciones del seminograma se relaciona con la probabilidad de lograr una gestación espontánea, aunque no todas las alte- raciones tienen el mismo significado pronóstico. Se recomienda disponer de dos seminogramas en el estudio de todo varón estéril, especialmente si el primero resulta anormal. El tipo y la severidad de las alteraciones seminales detectadas en los estudios básicos orientarán al médico sobre la necesidad de pruebas seminales más avanzadas. La normalidad estructural y funcional del útero y las trom- pas se investiga mediante pruebas de diagnóstico por imagen: • La ecografía transvaginal permite conocer con gran detalle la morfología del útero, y sospechar la existencia de alteraciones como miomas, anomalías congénitas y otras. También es útil en el diagnóstico de ciertas alteraciones tu- báricas, como los hidrosálpinx (acumulación de líquido en el interior de las trompas de Falopio). La ecografía resulta muy fiable en el diagnóstico de alguno de estos trastornos, mientras que para la confirmación de otros se requieren métodos adicionales.

• La histerosalpingografía es una radiografía que se realiza introduciendo un contraste radiológico líquido a través del cuello uterino, con el fin de rellenar la cavidad uterina y las trompas de Falopio y obtener imágenes de las mismas. Esta prueba permite conocer la forma y tamaño de la cavidad uterina y la regularidad de sus paredes, e informa sobre el trayecto, movilidad y permeabilidad de las trompas de Falopio. En condiciones normales, las trompas son flexibles, móviles y presentan un extremo comunicado con la cavidad uterina y otro abierto hacia la cavidad abdominal. La utilidad de esta prueba en el diagnóstico del estado tubárico es variable: algunos trastornos se identifican fácil y fiablemente, mientras que otros sólo se intuyen a través de datos indirectos que precisan ser confirmados por medio de otras técnicas de exploración. La normalidad de la ovula- ción y de la función hormonal del ovario son los aspectos más difíciles de evaluar, hasta el punto de que se afirma que la única demostración inequívoca de su normalidad es la consecución de un embarazo. Para tratar de establecer un juicio sobre su normal funcionamiento, hay diversas pruebas que pueden resultar útiles:

• Historia menstrual: la exis clicas y regulares es un indicio de normalidad ovulatoria y de la función ovárica.

• Ecografía: la exploración ecográfica del ovario en uno o varios momentos del ciclo puede resultar muy útil en el diagnóstico de la función ovárica y de algunas de sus alteraciones. Es posible detectar la existencia de folículos en el ovario que nos pueden orientar sobre el estado de reserva ovárica, así como seguir su crecimiento mediante ecografías repetidas, y observar los cambios en su morfología que se producen al tener lugar la ovulación y su posterior transformación en cuerpo lúteo. La ecografía también permite observar los cambios que las modificaciones hormonales propias del ciclo ovárico producen en el endometrio. Finalmente, el examen ecográfico también puede detectar la presencia de imágenes ováricas anormales, sugestivas de pro ovulación o afectar la función ovárica por otros mecanismos: ovarios poliquísticos, endometriosis, etc.

• Determinaciones hormona- les: Los niveles de hormona folículo estimulante (FSH) y estradiol en la fase folicular inicial (hacia el tercer día del ciclo) informan sobre el estado de la reserva funcional del ovario, es decir, del número y calidad de los folículos que el ovario aún conserva. Los niveles de hormona luteinizante (LH) se alteran con frecuencia en los estados de anovulación más comunes. Paralelamente, se suelen determinar parámetros sanguíneos generales, así como marcadores de infección activa o latente por virus de la hepatitis B y C, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y sífilis.

¿Qué pruebas pueden ser necesarias para completar el estudio básico?

Los hallazgos de la fase inicial del diagnóstico pueden hacer necesaria o aconsejable la realización de pruebas complementarias destinadas a confirmar las sospechas diagnósticas, a realizar diagnóstico diferencial entre varios procesos o a establecer un pronóstico sobre la gravedad del trastorno y las posibilidades de resolución. En consecuencia, se trata de pruebas que sólo se solicitarán en casos concretos ante la existencia de antecedentes clínicos o hallazgos diagnósticos que aconsejen su uso. 30 La selección de las pruebas útiles en cada caso es cometido del médico responsable, y requiere conocimientos especializados y una información exhaustiva sobre las circunstancias concretas de los pacientes. El recurso indiscriminado a todas las pruebas disponibles no mejora la calidad del estudio, sino que lo prolonga y complica innecesariamente, en términos de molestias para los pacientes y costo.

SEF, Sociedad Española de Fertilidad.
Madrid, España


 




Mamá y Bebé









¿Te ha gustado este artículo?
Compártelo...

También en DoctoraYan

Etapa 3. De 13 a 16 semanas de embarazo Etapa 3. De 13 a 16 semanas de embarazo

Descripción de los cambios que se producen entre la semana 13 y 16 del embarazo tanto en la madre como en el bebé

Etapa 2. De 9-12 semanas de embarazo Etapa 2. De 9-12 semanas de embarazo

Una guía sobre los cambios que ocurren desde la semana nueve a la doce del embarazo en la madre y el bebé




Sobre Doctora Yan

Doctora Yan es una de las principales fuentes de información para las personas que desean cuidar su cuerpo sin renunciar a cuidar su salud al mismo tiempo.

Fundada en 2003, Doctora Yan tiene su sede en España y cubre los mercados de Europa, América y aquellos otros de habla hispana.
  Empresa

- Sobre nosotros
- Contacto
- Publicidad
- Prensa
- Suscripción
  Canales

-
Salud
- Belleza
- Tendencias
- Mamá y Bebe
- Noticias
- Tienda
  Webs recomendadas

- Belleza y Salud
- Medicina y Pacientes
- Cuidado de los Animales
- Turismo y Vacaciones
- Agua

Portada | doctoyayan.com | Paris - Seoul - New York - Madrid |