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Reproducción asistida
Los aspectos psicológicos a tener en cuenta con la reproducción asistida

 
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Desear tener un hijo y no poder alcanzar ese deseo espontáneamente es fuente de estrés, angustia y, en algunos casos, depresión
Foto: Glenn Euloth
Foto: Glenn Euloth


El objetivo de esta sección es el de ayudar a conocer los sentimientos que habitualmente surgen en el proceso de búsqueda de un hijo cuando se recurre a tratamientos de reproducción asistida, y dar algunas pautas para intentar que este camino sea lo menos dificultoso posible

¿Qué hacer?

- El primer paso para afrontar esta situación es saber que nos encontramos frente a un proceso habitual en parejas con problemas reproductivos.

- El segundo paso es pedir ayuda. Recordar que habitualmente los centros de reproducción cuentan con psicólogos especialistas en psicología de la reproducción, que podrán guiarlos y acompañarlos en el proceso.

¿Por qué es habitual el estrés?

El estrés está íntimamente relacionado con la experiencia de infertilidad, ya que se manifiesta como resultado de la dificultad para concebir un hijo, de no saber cuál es la causa de infertilidad, de no saber si se va a lograr una gestación algún día, y de la presión que se siente desde el mundo exterior. Las parejas con problemas reproductivos suelen referirse a la infertilidad como la peor crisis de sus vidas y dado el elevado nivel de estrés que soportan, frases como “esto es lo peor que me ha pasado en la vida”, son muy frecuentes.

¿Qué alteración en los estados de ánimo pueden aparecer?

Ansiedad.

Producto de la incertidumbre y de la imposibilidad de prever si finalmente se logrará una gestación, las parejas suelen pasar por fuertes estados de ansiedad, con una sintomatología muy característica: dificultad para respirar, cansancio, mareos, fuertes dolores de cabeza, etc.

Depresión.

La depresión es muy frecuente en pacientes con problemas reproductivos. El propio concepto de infertilidad resulta en muchas ocasiones intolerable para quienes la padecen.

Los índices de depresión de los pacientes con problemas reproductivos son equiparables a aquellos pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico y enfermedades cardiovasculares. Enfado.“¿Por qué a mi?” es una frase muy frecuente en aquellos que buscan una explicación a su infertilidad. Están enfadados, pero no saben explicar bien con quién, si con ellos mismos, con su pareja, con el médico que les ha dado el diagnóstico, o con algún ser superior que los está castigando.

Sensación de:“nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”.

Es fundamental para la salud mental de los pacientes tener en marcha otros proyectos además del de tener un hijo. Si el tratamiento fallara, tener en mente otras actividades que nos gustaría hacer y que hemos dejado a un lado, nos ayudarán a pasar este momento difícil y recomenzar con ilusión un nuevo tratamiento.

Sensación de engaño.

Habitualmente llegan a la consulta después de haber recabado todo tipo de información en libros, Internet, televisión, con amigos, conocidos, en otras consultas, etc. Como es previsible, cada una de estas vías de información tiene sus propias fuentes, con mayor y menor rigor científico, por lo que no siempre coinciden y el paciente suele desconfiar de todo lo que se le dice por el propio exceso de información no siempre acertada.

Tristeza vs. Esperanza.

La oscilación del humor es característica de los pacientes en reproducción. Un día pueden estar esperanzados con el tratamiento, deseosos de comenzar y otros días, deseando irse, sin querer escuchar y con poca receptividad.

¿Qué sucede con la sexualidad?

Las relaciones sexuales pueden seguirse manteniendo de la misma forma que antes de comenzar el tratamiento, a no ser que el médico les indique lo contrario. Sin embargo, es importante saber que posiblemente como producto del estrés y de la ansiedad que les generan los tratamientos, el deseo sexual disminuya. Esta es una situación normal, y no se debería forzar una relación sexual si ambos no lo desean.

¿Por qué los miembros de la pareja tienen sentimientos diferentes ante la misma situación?

Las diferencias de género entre hombres y mujeres hacen que cada uno responda de forma diferente ante las diversas situaciones a las que se tienen que enfrentar. Si a esto le sumamos que los tratamientos de reproducción incidirán físicamente más sobre la mujer, las diferencias de género en relación al estado de ánimo, la implicación con el tratamiento, los resultados de las pruebas de embarazo, etc. variarán sustancialmente. Cuando una pareja se enfrenta a un problema reproductivo, la mujer tiende a expresar su tristeza llorando y refugiándose en sus seres queridos. El hombre sin embargo, suele adoptar conductas de evasión, busca refugiarse en su trabajo, en salidas con amigos, etc. Esto no quiere decir que uno esté más angustiado e implicado con el proyecto que el otro, sino que cada uno expresa su malestar a su manera.

Ante esta situación es importante:

• Saber que si bien dentro de la pareja se tienen diferentes reacciones, ambos están pasando un momento difícil.

• Tener un diálogo fluido entre la pareja con respecto a estas reacciones.

• Respetar las manifestaciones de angustia de cada uno.

¿Qué se puede hacer para afrontar un resultado negativo?

Uno de los peores momentos del tratamiento es recibir el resultado negativo a una prueba de embarazo.

Estas son algunas pautas para afrontar un resultado negativo:

• Saber que los tratamientos de reproducción no nos aseguran un embarazo.

• Es importante tener otros proyectos en marcha para no pensar que se nos viene el mundo encima por no haber conseguido un embarazo en este intento. Por ejemplo, tener planificada una excursión para el fin de semana, cenas con amigos, etc.

• No resulta beneficioso para las emociones, pensar que es éste el ¡último intento! Intentar verlo como un intento más ayudará a disminuir la ansiedad que provoca pensar que es la última posibilidad.

• Si no se sienten con ganas, no forzar encuentros donde haya niños. Es decir, aquellos festejos familiares o de amigos donde todo gira entorno a los niños, embarazos, anécdotas del parto, etc. Estar un poco apartados de estos encuentros muchas veces resulta beneficioso, ya que la temática “niños” no es la más apropiada cuando nos enfrentamos a una prueba de embarazo negativa.

• Intentar no hablar todo el día del fracaso del tratamiento. Nuestra recomendación es que podáis encontrar dentro de la pareja, momentos puntuales para reflexionar sobre el resultado negativo de la prueba y qué hacer el día después. Estar constantemente hablando del tema ya sea con la pareja, amigos, familiares, no es beneficioso para el estado de ánimo, ya que si lo hacemos, en ningún momento podemos pensar en otra cosa o hacer otra cosa.

• Gastar energía. Hacer deporte, salir a caminar, correr, ayudará a que el cuerpo se canse y podamos dormir mejor. Cuando estamos atravesando una situación estresante, es posible que nos cueste conciliar el sueño, por lo que, gastar mucha energía durante el día realizando ac tividades físicas lúdicas, nos ayudará a descansar el cuer po y la mente.

¿Cuándo decir “basta”?

Decir “basta” es sano y a ve ces muy necesario. Al igual que es importante recorrer el camino necesario para lograr el deseo de ser padres bioló gicos, también es importan te saber cuándo detenernos. A veces, el hecho de no lograr una gestación en reiterados intentos puede generarnos la sensación de que hay que se guir intentándolo a cualquier coste; incluso cuando la fuerza física y mental y los recur sos económicos escasean.

Seguir adelante en esta situa ción no es beneficioso para el vínculo de pareja. Por tanto es fundamental que la pare ja reflexione sobre cuál podría ser su futuro si no tuvieran un hijo, y planificar cómo sería la vida el día después de inte rrumpir los tratamientos. Recordar también que existen alternativas muy positivas como la adopción y tenerlo como proyecto futuro ayudará a disminuir la sensación de “nunca podré ser madre/padre”

SEF, Sociedad Española de Fertilidad. Madrid, España


 




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